Toñi: “Todos los años termino muy apenada porque termina la temporada “

A punto de terminar la temporada, queríamos presentaros a Toñi, otra horchatera de esta gran familia que constituye Món Orxata y que, con su cariño y su dedicación, se encuentra detrás del carrito de Renfe, punto clave de la ciudad de Valencia. Desde allí y en otros espacios emblemáticos ha estado durante 6 años trabajando para dar a conocer un producto elaborado de forma artesanal y del que se siente muy orgullosa.”Estoy encantada con todos, porque son una segunda familia y cuando tienes algún problema personal están allí, poniendo su hombro, dándonte trabajo y amoldándose a ti, como hacen siempre”.

Toñi vive con emoción cada día. Le encanta trabajar cara al público y disfruta muchísimo haciendo su trabajo, porque conoce a mucha gente y se emociona con sus historias, confiesa. “Es muy bonito cuando ves cómo le cambia la cara a la gente cuando prueba nuestra horchata y cómo le gusta, te da mucha satisfacción”, y recuerda la historia de una chica que tiene problemas con el azúcar y va todas las tardes a Renfe a por su horchata sin azúcar. “Desde que vino la primera vez, no ha faltado un solo día y ahora me da pena no volver a verla”. La misma sensación tiene con los turistas, a los que recibe cada día, en la estación del tren. “He visto a muchos disfrutar con la horchata, aunque al principio les cuesta decidirse pero cuando prueban la chufa y les recuerda al sabor del coco, ponen una carita de sorprendidos que me encanta”.

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Y es que seis años dan para muchas anécdotas, como la vez que ofreció horchata a Soledad Giménez, de Presuntos Implicados. “La conocí cuando estuve en El Corte Inglés de Joaquín Sorolla. “Vino ella personalmente y fue super simpática. La primera vez me quedé con ganas de quedarme de pedirle un autógrafo, pero la segunda vez me dedicó uno en una servilleta”. También ha conocido a Rossy de Palma, ‘la chica de Almodóvar’, que iba con su hija. “Pasó por delante, me pidió la horchata y luego me pidió un toppic con sabor de chocolate. Estuvo hablando conmigo y haciéndose fotos, mientras se tomaba la horchata. Fue muy emocionante”

Aunque más emocionante es, si cabe, la historia de la que fue partícipe hace un par de años, cuando un chico de Cuenca, músico callejero, que estaba pidiendo limosna desde hacía años en la calle y siempre ayudaba a Toñi a preparar el carrito y ella, como agradecimiento, le invitaba a una horchata. “Ese mismo año falleció su abuela y recibió una herencia. Entonces, se acercó a mí y me dijo: ya no voy a tener que volver a pedir en la calle”, unas palabras que emocionaron enormemente a la horchatera, relata.

Lo que también ha vivido con mucha intensidad han sido los premios que ha ido recibiendo Món Orxata desde que comenzó. “Han sido muy gratificantes porque ponen en valor nuestro trabajo y el de esta gran familia. Por eso, de vez en cuando viene bien que se nos reconozca”.

Ahora que ya conocéis a nuestra Toñi, seguro que más de uno ha frecuentado sus carritos durante estos meses para disfrutar de una horchata. Ahora la horchatera se despide apenada, como cada año, hasta la temporada que viene pero no sin antes dejar un consejo: “Si estás bajo de moral, toma una horchata que seguro que te reanima”.